Zumzada

16 de May de 2008

Iba a empezar este post diciendo que hubo un tiempo en que quería ser escritor, pero cuando me disponía a hacerlo me he dado cuenta de que soy escritor: escribo aquí, lo hago en Higiene Ambiental, etc. Así que, como en ese tiempo lo que quería era ser escritor literario, he decidido usar el término literato. Eso es lo que voy a hacer en el párrafo que sigue a este.

Hubo un tiempo en que quería ser literato y dedicaba los ratos libres a escribir y escribir con la esperanza de que alguna editorial quisiera publicar algo mío. Me dieron un par de premios poco importantes y durante un tiempo fui miembro adherido de la AELC (donde también gané un concurso cuyo premio era el asesoramiento por un profesional), pero todas las editoriales donde me dirigí con mis originales me dijeron que ya me llamarían. Llegó la universidad, mis intereses cambiaron y la cosa se fue desinflando.

Ha pasado el tiempo y ahora existen servicios en internet que permiten que los literatos malos podamos tener nuestro libro si nos apetece, así que hace unos días empecé a darle vueltas a la posibilidad de agrupar unas decenas de cuentos cortos que quedaron olvidados y darles la forma de libro usando Lulu u otro sitio similar. Simplemente como recuerdo y para poder comprarlo yo.

El problema es que, oh horror, no los encuentro. He estado buscando en las copias de seguridad que tengo y no aparecen, ni rastro, no parece quedar nada de lo que escribí. ¿Qué habrá ocurrido? ¿Quizá los borré en un arrebato de locura? ¿El dios del buen gusto los ha escondido para evitar que se consume la tragedia? Oh, amigos, que desazón…

Si al final los encuentro, lo haré. Scriptum est.

Hay 2 comentarios

  1. Quizá necesitabas precisamente esas dos cosas: echar de menos el ser un “literato” y tener que empezar de cero.
    ¡Quién sabe qué grandes obras escribirás a partir de ahora!
    Ánimo

  2. Que tiemble Checspir… si puede ;-)

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