La segunda:
Hoy hemos salido a comer fuera para relajar un poquito después de una semana muy intensa, y justo al terminar hemos pasado por el cine para ver si ofrecían alguna película que nos diera ganas de entrar. Como casi siempre la respuesta ha sido negativa, así que hemos decidido volver a casa y pasar el resto de la tarde perreando. Y en estas que vemos que el Carrefour de delante de los multicines está abierto. Había pocos coches en el aparcamiento, ideal para rellenar tranquilamente la despensa con algunas cosas que nos hacían falta.
Ya dentro me he dado cuenta de que con tan poca gente podía sacar algunas fotos chulas, así que he sacado la cámara y he empezado a disparar. Que poca cabeza… unas cuantas fotos después he visto que la chica de la frutería me miraba nerviosa y, medio escondiéndose en el mostrador, llamaba por teléfono. A partir de ahí he imaginado lo que iba a ocurrir: ha llegado un guardia de seguridad con muy mala cara y un tono bastante chulesco y se ha dirigido a mi.
Guardia: Hola, ¿has estado haciendo fotos?
Menda: Sí
G: Está prohibido hacer fotos. Tienes que borrarlas.
M: Ah, perdón. No lo sabía.
G: Te hemos estado viendo con las cámaras de seguridad. Vas a tener que borrarlas.
M: ¿Sí? No comprendo el problema con hacer fotos… pero… bueno, las borraré.
G: Bórralas y luego a la salida nos enseñas la cámara porque tenemos que comprobar que lo has hecho.
M: No les voy a enseñar mi cámara.
G: Són las reglas, a nosotros nos mandan y no podemos permitir que se hagan fotos. Tenemos que comprobarlo.
M: Pues llame a la policia, porque es a los únicos a los que voy a mostrar mi cámara.
G: Nosotros somos la vigilancia de Carrefour, somos una extensión de la policia.
M: Sí, ya ya… pues no le voy a mostrar la cámara.
G: ¿Las has hecho con un móvil?
M: No, tengo una cámara de fotos normal. ¿Qué más da eso?
G: Te lo digo por tu bien. Piensa que otro día a lo mejor no te van a dejar entrar con la cámara.
M: …
G: Bueno, bórralas y luego hablamos.
M: Vale vale…
Y ya no lo hemos visto más. Quizá no le apetecía llamar a la policia, una pena porque los Mossos d’Esquadra están justo enfrente del hipermercado.
Lo primero es que me parece absurda la prohibición de hacer fotos en un lugar así. ¿Qué intentan proteger? Si es para evitar copias, está claro que está más que estudiado cómo son los hipermercados Carrefour por dentro. Aunque quizá tenía pinta de terrorista, sacando fotos generales mientras llenaba el carro de alimentos… como soy tan feo es posible.
En todo caso, supongo que pueden prohibirlo si les viene en gana, en cuyo caso hubiera bastado un aviso educado y yo hubiera borrado las fotos o por lo menos (tengo que reconocer que soy un poco cabezón) no las hubiera publicado. Pero no, el hombre ha tenido que venir intentando avasallar, así que…

La primera:
No sé si es casualidad, pero ya es mi segundo encuentro amistoso con la gente de seguridad de Carrefour (y prometo que yo soy la persona más pacífica del mundo). La primera vez fue en Francia, recién llegados al país y el mismo día en que conseguimos alquilar un apartamento. No teníamos nada en el piso y fuimos a comprar una cocina, una nevera, trastos de limpieza, etc. Por explicarlo brevemente, sólo digo que cuando estábamos pagando nos vinieron a buscar los de seguridad, sin dar explicaciones nos llevaron a un cuarto de esos que dan miedo y nos empezaron a interrogar y a acosarnos porque no era normal que compráramos tantas cosas en el mismo momento. Bonita situación sin saber apenas nada de francés, pero al final conseguimos salir de ese cuarto y del hipermercado sin más daños que los morales e iniciamos un boicot que duró cuatro años (a 60 euros semanales de media, unos 12.000 euros que se llevó Leclerc).
Dos impresiones finales:
Cada vez es más fácil grabar o sacar imágenes en cualquier sitio. Si quieren seguir adelante con estas prohibiciones van a tener que poner mucho empeño. Otros, como el Metro de Bilbao, lo han intentado y al final han tenido que rendirse a la evidencia.
Por muy grande que sea una empresa nunca debería menospreciar a sus clientes. Ya no es sólo por respeto: podemos hablar de intereses y está claro que, si no cuidan estas cosas, granito a granito la erosión se lo puede llegar a cargar todo.

RSS


