La piscina de los muertos
He estado en Alicante impartiendo un curso para la gente del Tebad y de la Universidad de Alicante. El curso abarrotado y la gente muy maja, tanto en el propio curso demostrando interés como fuera de él llevándome de paseo por la ciudad (a comer, principalmente, que es de lo que se vive). Aprovecho para saludar a todos y agradecer el trato.
Pero más allá del curso, anoche cenando se desarrolló una conversación parecida a esta:
María José: pues yo trabajo en la Biblioteca de la Facultad de Medicina de la Universidad Miguel Hernández.
Ana: Allí cuando vas huele fortísimo.
Javier: ¿y eso?
María José: es que abajo tienen la piscina con los cuerpos para diseccionar, investigar y eso. Y claro, para conservarlos los tienen en formol.
Javier: Vaya! ¿Se puede visitar?
María José: pues no sé, supongo que sí…
Y sí, se ha podido.
Al entrar encontramos la sala de disección, donde hay unas dieciseis mesas de operaciones. En cada mesa hay un cadáver y según en la fila que esté está más o menos entero (en la primera separan la piel, luego acceden a las vísceras, etc.). Es impresionante ver las capas separadas, el cuerpo humano como una cebolla: piel, músculos, vísceras, huesos… además de las mesas hay varios depósitos con partes en formol. Yo he visto el de pulmones y el de cerebros. Adyacentes a la sala de disección hay algunas otras com el laboratorio, otra llena de tarros con fetos de diversos tamaños, cerebelos y demás.
Y si seguimos con la visita guiada llegamos a la joya de la corona: la piscina. En este caso son dos piscinas, una de formol y otra en la cual no recuerdo qué me han dicho que había. El caso es que la de formol sirve para los cuerpos que van a ser diseccionados, y la otra deja los cadáveres en un estado muy parecido al de una persona viva (sin rigidez y eso). Los cuerpos de esta última los usan para hacer prácticas quirúrgicas (de todo tipo, según me han dicho incluso han realizado cambios de sexo). Los cuerpos están sumergidos de modo que desde fuera sólo se ve la parte superior de la cabeza. Están atados con un gancho a una barra metálica y si se estira un poco sacan la cabeza y saludan (sin muchas ganas, todo hay que decirlo). Lo que más me ha impresionado de la piscina, más que los propios cuerpos, es saber que cada uno de ellos se pasa allí dentro un mínimo de dos años antes de ser utilizado en las mesas de disección u operaciones.
¿Qué me ha llevado a hacer esa visita? Pues la verdad es que ha sido una oportunidad inesperada, que apareció por casualidad en la conversación reproducida arriba y que en un primer momento formó parte del cachondeo de una cena entre colegas. Pero más allá de eso creo que ha sido muy enriquecedor para mi a nivel personal porque he visto cómo aprenden los futuros médicos, cómo los investigadores trabajan para comprender mejor el cuerpo humano y cómo gracias a ese trabajo la ciencia avanza y nos beneficiamos todos (y agradezco que me hayan permitido entrar y el montón de cosas que me ha explicado el responsable, cuyo nombre siento no recordar). Desde luego lo recomendaría a todo el mundo, aunque sé que muchas personas son aprensivas y que solo con pensarlo les vienen mareos. Se comprende, pero es mucho peor pensarlo que verlo porque no son más que son cuerpos como los nuestros. O mejor todavía: podrían ser los nuestros en el futuro si donamos el cuerpo a la ciencia.







Por RSS
Como me alegro de no ser esa María José de este post. Yo trabajo en un sitio así y me muero… Y tú eres un pelín macabro,… con lo bonito que es Alicante y te metes en una sala de disección…
También subí al castillo
Q bien, eres fantastico, me encantaria estar en un lugar como ese, explorar, experimentar… y no eres macabro, pienso que eso sigifica ser curioso, inquieto y definitivamente fantastico.
Hola yo he estado alli y es un sitio fantastico, y además conozco a muchos médicos que han estado alli y no es para tanto es como una carnicería pero de nuestros cuerpos, para que veas solo somos es o carne y nada más. ajajajaj.
[...] este último viaje he probado el nuevo sistema de tarjeta de embarque en el móvil. Al ver el anuncio en la web de [...]
¡huys!
Si alguien está interesado en ir tras su muerte a la piscina en lugar de ir al cielo, al nicho o al infierno, puede ponerse en contacto con el Departamento de Anatomía de la Universidad que más cerca le pille y donarse. Más información en la Sociedad Anatómica Española. Yo me lo estoy planteando.
Por cierto Javier, en alguna ocasión tenemos que ir a un restaurante que conozco cerca de mi casa especializado en casquería. Y en noviembre podemos quedar para algo más ligero, en función de tus planes (esto debería ir tres o cuatro posts más abajo).
Gracias por ampliar la información, Álvaro. Si alguien quiere más todavía, hay mogollón de videos en Youtube buscando por “human dissection” y similares. De hecho incluso aparece la sala donde estuve el otro día.
Por cierto, en la página que enlazas hay una foto de un monumento que es muy ilustrativo de lo que es la piscina vacía.
Casquería, eso está hecho. Lo de noviembre dalo por hecho también, en mi mente estaba llamarte o escribirte. Tu eliges 21 o 22 por la noche. Escríbeme y concretamos o ya te escribiré yo cuando se acerque (también te voy a escribir pronto a propósito de Manlleu).
Mmm.. uala….
No sabia que aquestes coses es podien visitar…
A totes les facultats de medicina hi ha piscina de cadàvers? vaig estar un any estudiant a la UaB i corrien veus de que a medicina hi havia una pisicina de cadavers. Pensava q era una llegenda urbana (o, en tot cas, llegenda acadèmica) però ara penso q igual era veritat.
Molt interessant, la veritat…. !
En teoria sí: a totes les facultats on es fa anatomia hi ha d’haver cossos per remenar
Crec que no és una visita excessivament habitual, no sé si molta gent la sol·licita i si a tothom li fan la visita guiada. La veritat és que jo vaig tenir sort de poder-hi anar per pur endoll