Jornada: La transformación de los hábitos de lectura y escritura
María José de Acuña me avisa de la celebración de una jornada organizada por Anele titulada La transformación de los hábitos de lectura y escritura. No sé si voy a poder ir, pero después de ver el programa me gustaría porque es un tema que me interesa y creo que los ponentes han sido bien elegidos (al menos los que conozco por haberlos leído u oído).
En todo caso, aprovecho para listar tres cambios que ha sufrido mi lectura con el uso de internet y que se me ocurren a botepronto:
- Leo continuamente, sobre todo en pantalla pero todavía algo en papel, y sobre todo tipo de temas que puedan interesarme. Nada que descubrir sobre el aumento de la información disponible en estos últimos años.
- Leo de forma fragmentada. Pese a leer todavía libros, he notado que el hábito de leer en forma de píldoras en internet hace que me cueste más encarar un texto largo. Una vez empiezo ya está, pero no me resulta tan natural como hace unos años.
- Cuando leo periódicos en formato online raramente me meto en las secciones interiores. Simplemente miro qué hay en la portada y solo cavo hacia los artículos que me interesan. Con el periódico en papel lo revisaba entero y me hacía una idea general, aunque luego profundizara solo en unas pocas noticias.
Creo que no es algo específicamente mio sino que mucha gente ha experimentado cambios similares. ¿Estoy en lo cierto? ¿Qué otros cambios identificais vosotros?







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Hace algún tiempo leí un post en este sentido que me pareció muy bueno. Quizá me vi algo reflejada. Se titula Internautas y dispersos (http://www.piensaenpixels.com/blog/2008/09/internautas_y_dispersos/) y asocia la navegación habitual por Internet a la dificultad de concentración en el sentido de que nos acostumbramos a leer textos breves y nos da pereza acometer textos más densos. No habituamos a picotear aqui y hallá, que no quiere decir que algo no nos interese, si no que funcionamos en parcelas de interés más breves.
me gusta lo de parcelas de interés más breves
Gracias por tu aportación, Ainhoa.
Yo soy incapaz de concentrarme en algo que tenga más de 140 caracteres,jjj. Ya en serio, coincido en lo que señalais, que nuestros ámbitos de lecto-escritura están cambiando. Disponemos de muchas más información pero tenemos el mismo tiempo. También he observado esa dificultad a la hora de centrarme en un texto/vídeo/audio que dure más de… dos minutos.
Es cierto que los medios digitales favorecen una comunicación más rápida, instantánea y fugaz pero tambíen más participativa -como por ejemplo esto, dejar un mensaje en un post de tu blog- y colaborativa. Los medios analógicos, como los periódicos o los libros en papel, permiten un acercamiento más sosegado pero imponen una relación más vertical y jerarquizada.
No creo que unos vayan a sustituir a los otros, simplemente creo que convivirán en una especie de simbiosis y que los usuarios decidiremos qué medio deseamos en función de nuestras necesidades e intereses.
¡Uf, qué comentario más largo!
Largo, pero he conseguido leerlo
De acuerdo con todo, estamos en las mismas…
Gracias por venir y todavía más por comentar
Buenas:
Me ocurre exactamente lo mismo, todas las mañanas, utilizo mi primera hora a hacer uso de mi tiempo controlado, por tanto, y dado el poco tiempo del que disponemos y la cantidad de cosas interesantes de leer que hay por ahí, me veo casi obligado a realizar lecturas breves. Menos mal que la web 2.0 nos ha ido ofreciendo herramientas para unificar esfuerzos e ir teniendo todo un poco más unificado y filtrado.
Si a nosotros nos cuesta concentrarnos en lecturas más largas, imaginaros a los nativos digitales ¿influirá esta cuestión en la cultura general de las generaciones “twitterianas”?
Un saludo.
Seguramente sí. ¿Quizá pasa a ser tarea de los escribientes presentar la información de otra forma? ¿O eso no es posible/recomendable? Dudo…
A mi me pasa lo mismo: leo más en pantalla, especialmente en Google Reader, mientras que la lectura en papel de libros ha bajada drásticamente. En papel últimamente leo revistas, y sobretodo, cómics; ambos, creo, me permiten gestionar mejor mi tiempo de lectura offline, y además se aproximan mucho a las cápsulas de lectura, cortas, rápidas y de fácil digestión.
Totalmente de acuerdo en el tema de la concentración. A mi también cada vez me cuesta más leer textos largos, y no creo que sea la edad
Leo libros en papel con la misma escasa frecuencia que antes, pero necesito hacer pausas cada 10 minutos. Ahora me cuesta mucho comprender como antes me pasaba una tarde entera estudiando con una sola pausa de 10 minutos.
También he notado que cuando leo un libro de interés profesional, suelo dejarlo si a las 5-10 páginas considero que aún no me ha aportado ningún conocimiento nuevo sustancial para mi trabajo diario; cuando antes me leía manuales enteros sin saber aún para que aplicaría lo que aprendiese.
Me preocupa pensar que los nativos digitales nunca llegarán a cultivar el hábito de concentración más allà de los 2 minutos. Llegarán nunca a profundizar en algo?
Me da la impresión que cada vez nos iremos volviendo más superficiales, guiandonos por impulsos, en lugar de comprender y reflexionar.
Dejo aquí un interesante – y breve
– post de José Antonio Millán sobre el cerebro lector http://jamillan.com/librosybitios/blog/2009/09/el-cerebro-lector.htm
ey, gracias a todos por vuestros últimos comentarios… es que llevo un día de perros y no he podido pasarme por aquí… a leer…
Y mi pregunta es… ¿en qué queda convertida la llamada “lectura pública”? ¿qué tipo de lectura es la que se tiene que fomentar?…
En fin, no me hagas demasiado caso…
Yo estoy por el nulo intervencionismo en la forma, lo que podría traducirse en el fomento de todo tipo de lectura. Hagamos que toda sea accesible (aplicando, como siempre, nuestro buen hacer con los criterios de selección sobre la validez del contenido) y cada lector que escoja.
De hecho, incluso podría estar bien hacer dos pilas:
- Aquí los contenidos que creemos que son veraces, y tal.
- Aquí los malos. Que sepas que nos parecen malos, pero aquí están por si los quieres.
¿Tiene sentido lo que acabo de escribir?
Tiene sentido, sí… pero… ¿cómo fomentar una lectura cada vez más fragmentada? (y es que, me he salido del tema, pero coincido con tus apreciaciones… cada vez leo más, cada vez más fragmentado y cada vez más audiovisual…).
¿O quizá desfragmentarla para favorecer su acceso? Eso sería un cliping, ¿no?
Me gustan tus preguntas. Que alguien nos ayude!
Como dijo Bert Mulder en Fesabid’09, sobrevolamos la información. Con la nuevas formas de difundir el conocimiento, sabemos de más cosas pero con menos profundidad. A mí me pasa como a ti en los hábitos de lectura, pero, ¿es mejor esto que aquello? no sé, es diferente, y el ser humano se adapta a todo. La tecnología nos está viniendo así, y así la cogemos. Eso sí, siempre quedarán eruditos, especialistas en cada tema o materia…Pero el grueso de la sociedad…navega, no bucea. Eso los que naveguen, porque también habrá quien no se moje ni los pies.
Por centrar un poco el tema,¿a qué nos referimos cuando hablamos de “lectura fragmentada”? y cuando hablamos de fomentar la lectura, ¿nos referimos a instituciones concretas, como por ejemplo las bibliotecas?
Nos referimos a bibliotecas, sí, y a ese cambio de tener casi sempre libros a tener textos sueltos, informes…
Yo es que no creo que eso sea un problema. Los hábitos de lectura han cambiado, lo hemos comentado muchos en el post. Se sigue leyendo, tal vez incluso más que antes, pero los soportes/interfaces son diferentes.
El problema, a mi modo de ver, es cómo gestionar ese alud de información, de lecturas fragmentadas o encapsuladas y lograr que la experiencia lectora sea algo placentero y gratificante, que al fin y al cabo es de lo que se trata.
Eso; eso era