Fluye y se feliz

Mayo 10th, 2008. Número 797

Cuando una persona se centra en aquello que está realizando, de repente desaparecen todas las fricciones y lo difícil se vuelve fácil. Uno se funde con su tarea y el tiempo deja de tener importancia, así como todo lo que no es aquello que estamos haciendo. Es la paz que experimenta el maestro calígrafo mientras el pincel -y él mismo- fluye por el pergamino. Pues justamente de fluir se trata la cosa.

Conozco bien esa sensación y es de lo más placentera. Por ejemplo, recuerdo que cuando estaba en el instituto nocturno a menudo me abstraía completamente de las explicaciones del profesor de turno y me ponía a escribir o cogía el libro de lengua o matemáticas y me ponía a hacer ejercicios aleatoriamente. Me relajaba y me sumía profundamente en esa tarea hasta que alguno de los compañeros que tenía al lado se daba cuenta y soltaba un míralo, ya está otra vez en trance. Entonces volvía al mundo de (siguiendo con la terminología del fragmento de arriba) la fricción.

El párrafo anterior es del libro El zen de la empresa, que he empezado a leer esta tarde y que voy a terminar esta noche. Me ha refrescado esa experiencia porque todavía uno de los antiguos compañeros de instituto (hoy amigo) me habla a menudo de ello: realmente le marcó esa especie de tendencia mía a alejarme en la concentración.

El libro abunda un poco más en el tema:

Los que desconocen el Zen imaginan que los monjes y maestros experimentan el éxtasis -y tienen incluso alucinaciones- cuando están entregados a una profunda meditación. Nada más lejos de la realidad.

Como reza el proverbio Zen: “Antes de la iluminación, cortamos la leña, llevamos el agua. Después de la iluminación, cortamos la leña, llevamos el agua”.

¿En qué consiste, por tanto, la ansiada iluminación? ¿Para eso tanto esfuerzo? Pues sí. El objeto del Zen es hacer cada cosa de la mejor manera posible. Es decir, sin fricciones ni resistencias. El monje que pela patatas hace sólo eso: pelar patatas. Eso le otorga una paz mental superior a la más avanzada droga de diseño.

Efectivamente, parece que en la sencillez reside la felicidad.

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