El título de este post es el mismo que tenía la conferencia a la que he asistido esta tarde, en Esade. La han pronunciado Oriol y Mary Pujol, catalán e india que viven a caballo entre el país asiático y Barcelona.
No soy budista pero admiro lo poco que sé de esa filosofía y creo que hay muchas cosas que los occidentales podríamos aprender de ella. Por ejemplo, para alcanzar la tranquilidad y la paz que destilaban las dos personas que esta tarde estaban sobre el escenario.
Estos son, según el matrimonio Pujol, las claves para una vida según el budismo:
- Ver la vida como un misterio a vivir y no como un problema a resolver: cada momento es un misterio, nunca sabemos lo que nos deparará el minuto siguiente. Esa es la vida que vivimos todos.
- Lo que resistes, persiste; lo que aceptas, se transforma: para aceptar a los demás, lo primero es aceptarse a uno mismo. Sabes que te aceptas cuando puedes afirmar que:
- Eres una persona formidable
- Eres una persona digna de estima
- Aceptas tus limitaciones y tus fortalezas
- Agradeces (a quién o a lo qué sea, eso va en función de las creencias de cada uno) haber llegado a ser tal como eres
El tema está en aceptarse tal como uno es, con sus alegrías, sus miedos, sus angustias… conseguirlo es una transformación.
- Acepta plenamente tu vida pasada: que puedas pensar en todo lo que has vivido con una sensación de paz.
- Vive el futuro con ilusión y esperanza: pero teniendo en cuenta que el futuro no está claro y que si pretendemos clarificarlo nos angustiaremos. Los objetivos son importantes, pero no podemos olvidar que vivimos hoy y que si lo hacemos mirando siempre hacia arriba (al futuro) no veremos lo que tenemos delante y finalmente nos perderemos cosas que a su vez nos harán perder ese futuro que anhelamos. Creo que esto está muy relacionado con lo que decía Borja Lastra el otro día y que reseñaba Julen Iturbe:
Y de repente más de 500 personas estábamos empeñados en alcanzar el Everest por una vía no comercial. Queríamos que la escalada fuese un acto colectivo de escalar convirtiéndonos nosotros mismos en montaña. Disfrutando de cada paso, de cada dificultad, de cada metro que la montaña nos permitía ganar. Nadie pensaba en la cumbre. Solo en disfrutar de cada paso sabiendo que en cada paso se encuentra la cumbre cuando se mira con los ojos del corazón.
- Nada por obligación, todo con ilusión: la obligación restringe, pero el entusiasmo y el optimismo es lo que nos ayuda a tirar hacia adelante. Un par de frases que también han salido en la charla: hago lo que me gusta y me gusta lo que hago y love the life you live.
- Baso mi vida en lo que soy y no en lo que tengo: cada uno debe encontrar su identidad. ¿Cómo soy (con mis limitaciones, con mis fuerzas)?
- El placer del estar (por delante del ir)
Después de la charla y en la zona de preguntas, han salido un par de frases más que he anotado:
- Identifica la raíz del problema: ¿dónde estás? Y luego lo cambias. Lo puedes cambiar todo.
- La angustia es algo que te hunde y te impide.
Y con eso ha terminado el acto, y con esto termina el resumen. Námaste.
Compartir
Missha me invita a Wolpy, una red social para anotar los sitios donde uno ha estado, y como yo no puedo quedarme sin trastear he aceptado.
Gracias y suerte, Ana Belén. De entrada da ganas de meterse un rato y curiosear en qué sitios podía haber uno coincidido con gente a la que sólo conoce por bits. 
Compartir
El sábado por la tarde descubrí en Gràcia (Barcelona) una librería que me encantó y que nunca había visto, pese a que estuve viviendo un par de años muy cerquita. Se trata de Hibernian, la biggest secondhand English Bookshop in Barcelona.
Un local rebosante de libros de hojas amarillentas, con butacas, decorado para acoger, con buena música de fondo, personal agradable (a la vista estaba, aunque solo crucé con ellos un hola y un adiós). Entré sin mucho tiempo y no compré nada, pero volveré.
Compartir
La segunda:
Hoy hemos salido a comer fuera para relajar un poquito después de una semana muy intensa, y justo al terminar hemos pasado por el cine para ver si ofrecían alguna película que nos diera ganas de entrar. Como casi siempre la respuesta ha sido negativa, así que hemos decidido volver a casa y pasar el resto de la tarde perreando. Y en estas que vemos que el Carrefour de delante de los multicines está abierto. Había pocos coches en el aparcamiento, ideal para rellenar tranquilamente la despensa con algunas cosas que nos hacían falta.
Ya dentro me he dado cuenta de que con tan poca gente podía sacar algunas fotos chulas, así que he sacado la cámara y he empezado a disparar. Que poca cabeza… unas cuantas fotos después he visto que la chica de la frutería me miraba nerviosa y, medio escondiéndose en el mostrador, llamaba por teléfono. A partir de ahí he imaginado lo que iba a ocurrir: ha llegado un guardia de seguridad con muy mala cara y un tono bastante chulesco y se ha dirigido a mi.
Guardia: Hola, ¿has estado haciendo fotos?
Menda: Sí
G: Está prohibido hacer fotos. Tienes que borrarlas.
M: Ah, perdón. No lo sabía.
G: Te hemos estado viendo con las cámaras de seguridad. Vas a tener que borrarlas.
M: ¿Sí? No comprendo el problema con hacer fotos… pero… bueno, las borraré.
G: Bórralas y luego a la salida nos enseñas la cámara porque tenemos que comprobar que lo has hecho.
M: No les voy a enseñar mi cámara.
G: Són las reglas, a nosotros nos mandan y no podemos permitir que se hagan fotos. Tenemos que comprobarlo.
M: Pues llame a la policia, porque es a los únicos a los que voy a mostrar mi cámara.
G: Nosotros somos la vigilancia de Carrefour, somos una extensión de la policia.
M: Sí, ya ya… pues no le voy a mostrar la cámara.
G: ¿Las has hecho con un móvil?
M: No, tengo una cámara de fotos normal. ¿Qué más da eso?
G: Te lo digo por tu bien. Piensa que otro día a lo mejor no te van a dejar entrar con la cámara.
M: …
G: Bueno, bórralas y luego hablamos.
M: Vale vale…
Y ya no lo hemos visto más. Quizá no le apetecía llamar a la policia, una pena porque los Mossos d’Esquadra están justo enfrente del hipermercado.
Lo primero es que me parece absurda la prohibición de hacer fotos en un lugar así. ¿Qué intentan proteger? Si es para evitar copias, está claro que está más que estudiado cómo son los hipermercados Carrefour por dentro. Aunque quizá tenía pinta de terrorista, sacando fotos generales mientras llenaba el carro de alimentos… como soy tan feo es posible.
En todo caso, supongo que pueden prohibirlo si les viene en gana, en cuyo caso hubiera bastado un aviso educado y yo hubiera borrado las fotos o por lo menos (tengo que reconocer que soy un poco cabezón) no las hubiera publicado. Pero no, el hombre ha tenido que venir intentando avasallar, así que…
La primera:
No sé si es casualidad, pero ya es mi segundo encuentro amistoso con la gente de seguridad de Carrefour (y prometo que yo soy la persona más pacífica del mundo). La primera vez fue en Francia, recién llegados al país y el mismo día en que conseguimos alquilar un apartamento. No teníamos nada en el piso y fuimos a comprar una cocina, una nevera, trastos de limpieza, etc. Por explicarlo brevemente, sólo digo que cuando estábamos pagando nos vinieron a buscar los de seguridad, sin dar explicaciones nos llevaron a un cuarto de esos que dan miedo y nos empezaron a interrogar y a acosarnos porque no era normal que compráramos tantas cosas en el mismo momento. Bonita situación sin saber apenas nada de francés, pero al final conseguimos salir de ese cuarto y del hipermercado sin más daños que los morales e iniciamos un boicot que duró cuatro años (a 60 euros semanales de media, unos 12.000 euros que se llevó Leclerc).
Dos impresiones finales:
Cada vez es más fácil grabar o sacar imágenes en cualquier sitio. Si quieren seguir adelante con estas prohibiciones van a tener que poner mucho empeño. Otros, como el Metro de Bilbao, lo han intentado y al final han tenido que rendirse a la evidencia.
Por muy grande que sea una empresa nunca debería menospreciar a sus clientes. Ya no es sólo por respeto: podemos hablar de intereses y está claro que, si no cuidan estas cosas, granito a granito la erosión se lo puede llegar a cargar todo.
Compartir
Descubro con alegría que mi insistencia con los blogs en las clases obtiene resultado (no sé si porque convenzo o por pesado). Ayer tres alumnas a las que había machacado con el tema me dijeron que desde hace un mes tienen un blog colectivo sobre ByD y que les parece una herramienta muy útil.
Se trata de Documentalistes y hasta ahora parece que están publicando las iniciativas y entidades del sector que van descubriendo. No tiene mala pinta.
Aquest és un blog creat i gestionat per les documentalistes Laura Espert Moreno, Sofía Möller Montull i Ester Salomó Bosch, diplomades de Informació i Documentació a la Universitat de Vic. És un espai pensat per donar informació, novetats, propostes i idees sobre el món que engloba la Documentació sense més pretensions que les de ser un espai d’intercanvi.
Desde aquí les envío todo mi ánimo y les deseo suerte y persistencia. Y al resto: visitadlas, no me seais tacaños 
Compartir