Blogs de prisión
Jorge Franganillo me ha contado una experiencia que me parece de lo más interesante. Se trata de un taller de dinamización cultural que ha desarrollado con Lola Burgos, Aída García y Cristina Tomàs durante este verano en la biblioteca del Centro Penitenciario de Jóvenes de Barcelona y en el marco del cual se ha formado a unos veinte internos en el manejo y publicación de blogs. Según palabras del propio Jorge, con este taller se ha intentado proporcionar a los internos herramientas para crecer como personas y darles, a pesar de los barrotes, dos libertades valiosas: la libertad de pensamiento y la libertad de expresión.
En general, los reclusos son un segmento de población que no ha tenido acceso a las tecnologías de la información y forman parte de lo que llamamos comunmente analfabetos digitales, por lo que esta iniciativa tiene valor más allá de una mera introducción a los blogs. Se trata, en realidad, del primer contacto con este mundo de muchos de esos internos, lo que puede repercutir en una ampliación de las posibilidades si pensamos en la rehabilitación social que se busca con todos ellos.
Estos son algunos de los blogs surgidos del taller (con descripción de Jorge):
- Ventana hacia la verdad: escrito por dos personas que se han juntado voluntariamente, aún pertenecer a tribus urbanas incompatibles en el exterior.
- Ambiente 2006: blog sobre el ambiente gay, un tema que aleja al interno de su vida como recluso.
- Los confinados: reflexiones sobre valores humanos, temas que los internos trabajan con los educadores de la prisión.
- Amigos tras las rejas: crítica social firmada por un joven que rechaza la realidad que le ha tocado vivir.
Según parece, la falta de actualización no se debe imputar a los propios autores sino a problemas técnicos que les están impidiendo conectar a internet estas últimas semanas.
Para finalizar, me gustaría añadir un recurso externo a este taller pero relacionado con el tema:
- Diario de un preso: vivencias desde la prisión del propietario de la empresa Hosting LMI. El ejemplo de alguien ya rehabilitado que sigue entre rejas.







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