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Escribir más

On enero 9, 2012, in General, by Javier Leiva Aguilera
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Escribir2011 ha sido un buen año profesionalmente hablando. He tenido mucho trabajo en gran medida en forma de consultoría, formación y conferencias y además he tenido la oportunidad de aprovechar el trabajo para hacer algo que me apasiona: viajar.

Para 2012, ya veremos. Las previsiones que he hecho dicen que va a ser algo más flojo, sobre todo porque en 2010 y 2011 he trabajado mucho para la administración pública y ese sector tiene importantes restricciones presupuestarias en este año que hemos estrenado. De todos modos espero que salgan las cuentas, y si no salen ya pensaré en hacer otra cosa. Será por oportunidades para ganarse la vida.

Pero lo que realmente me preocupa del pasado y que quiero recuperar en este 2012 es el hábito de escribir. No es que no lo haga… de hecho me paso el día escribiendo informes, recomendaciones para clientes, materiales para cursos, etc., por no hablar de mis reseñas en Mover el Bigote o de los posts de este blog que me sirven para mantener un registro (poco exhaustivo, debo reconocerlo) de lo que hago y los proyectos en que participo.

A lo que me refiero es a ese proceso de escritura reflexiva alrededor de lo que hago en el día a día. Un proyecto con un cliente genera contenido que le entregas al propio cliente, pero también te enseña cosas, te hace replantear otras… que podrían dar pie a escribir ese tipo de textos que ya no escribo casi nunca. Hay otro tipo de situaciones que uno vive, de textos que uno lee, de videos, de… yo que sé; me refiero a todo eso partir de lo cual podría generar algunos materiales que me enseñaran cosas a mi mismo… y quizá de paso a alguien más. Estoy hablando de textos para publicar en el blog, pero también otros más largos que vayan mejor en otro formato (revista, libro…).

El día a día de estos últimos años me ha llevado a dedicar poco tiempo a ese tipo de escritura y creo que es importante recuperarla (no soy el único, en los últimos tiempos con varios colegas hemos coincidido en reflexiones parecidas). Así que valga esto como deseo de año nuevo (9 de enero, he tardado). A ver si lo cumplo.

 

Durante los meses de octubre y noviembre estuve impartiendo clase dentro del Plan de formación digital avanzada del Servicio de Bibliotecas de Euskadi. Ya tuve la oportunidad de estar con ellos en octubre de 2010 y a lo largo de 2011 les he estado ayudando alrededor de una plataforma de blogs que han puesto en marcha y a través de la cual ya muchas bibliotecas están acercando su trabajo a los usuarios.

Así como el año pasado la formación giró alrededor de varios temas relacionados con lo digital, este año que el trabajo estaba más avanzado nos dedicamos mucho a sacar partido a WordPress aunque sin dejar de lado otros temas como las redes sociales relacionadas con el libro (Librarything, sobre todo). En realidad, se ha tratado más de un taller bastante personalizado que de un curso típico en el que se estandariza el contenido para todos: la idea era escuchar las dudas y problemas con que se llegaba al curso y a partir de ahí ir construyendo las distintas sesiones.

En total han sido 10 grupos distintos repartidos en tres niveles, y a cada uno de estos grupos he dedicado un total de 12 horas. Los resultados han sido muy satisfactorios y creo que todos hemos quedado contentos. Por mi parte, lo afirmo con seguridad; por parte de los alumnos creo que el sentimiento es el mismo, tanto por lo que me transmitieron in situ como por los resultados de las encuestas de satisfacción.

Quiero agradecer la confianza que han depositado en mi desde hace ya más de un año y medio, y espero que podamos seguir trabajando juntos durante mucho tiempo. A todos, pero en particular a Francisca Pulgar: gracias :-)

Estas son las fotos con un par de grupos:

Mungiako taldea
Mungia

Basauriko taldea
Basauri

 

Mis seis fotos más vistas

On diciembre 28, 2011, in General, by Javier Leiva Aguilera
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Por quinto año consecutivo hago un post recopilatorio de fin de año con mis seis fotos de Flickr con más visualizaciones. Son las siguientes:

  1. Una etiqueta de Zyklon B vista en el campo de concentración de Mauthausen (Austria): 2452 visitas (+300, repite el primer puesto del año pasado)
  2. Una foto de la impresora HP C4380: 2091 vistas (+525, repite el segundo puesto)
  3. Una foto mía participando en The lying down game: 1724 vistas (+327, sube un puesto)
  4. La mesa de experimentación y autopsias del campo de concentración de Struthof Natzweiler (Francia): 1654 vistas (+93, baja un puesto).
  5. Una horca en el campo de concentración de Struthof Natzweiler (Francia): 1587 vistas (el año pasado no aparecía en la lista)
  6. Captura de pantalla de la búsqueda hotmail en Live: 1441 vistas (+124, mantiene el puesto).

Mis seis fotos más vistas

 

Mis viajes de 2011

On diciembre 27, 2011, in General, by Javier Leiva Aguilera
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Otro año se acaba y ya no parece que vaya a haber más viajes, así que como cada año hago lista de lugares donde he estado en 2011. El criterio es simple: haber pasado al menos una noche en el lugar.

  • Agen
  • Antigua Guatemala
  • Bilbao
  • La Cellera de Ter
  • Ciudad de Guatemala
  • Donostia
  • Granada
  • León
  • Madrid
  • Málaga
  • Meschers Sur Gironde
  • Murcia
  • Oviedo
  • Palma de Mallorca
  • Roma
  • Santiago de Chile
  • Santiago de Compostela
  • Sevilla
  • Toulouse
  • La Tranche Sur Mer
  • Urkabustaiz
  • Valencia
  • Zaragoza
 

Introducción a los códigos QR y algunos usos

On diciembre 12, 2011, in Artículos, by Javier Leiva Aguilera
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Nota: este artículo lo he elaborado en el marco de mi pertenencia al Grupo Thinkepi. Ha sido publicado originalmente en la lista IweTel y formará parte del Anuario Thinkepi 2012

Introducción

QR significa Quick response barcode y es un sistema para almacenar información en una matriz de puntos o un código de barras bidimensional (Wikipedia). Se aplicó originalmente a la industria japonesa de componentes del automóvil, pero su uso se ha extendido en los últimos años a muchos otros ámbitos y se prevé que su crecimiento sea todavía mayor en un futuro cercano. El facilitador de ese previsible crecimiento es el hecho de que cada vez mas teléfonos móviles posibilitan el uso de aplicaciones que leen los códigos QR e interpretan la información que contienen.

Un código QR puede contener información final o ser un mero intermediario. Si es final, lo que veremos al escanear el código será el objeto correspondiente (típicamente un texto: los datos de una tarjeta profesional, el teléfono de alguien, una dirección postal, un mensaje informativo…; aunque también podría ser otro tipo de información como un mapa). Si se usa como simple intermediario, lo habitual es que nos dirija a una url dentro de la cual puede haber información variada y cambiante.

A continuación podemos ver un código QR con información final:

Thinkepi - QR a texto

Si la información final fuera una tarjeta en fotmato vCard, el propio teléfono móvil con el que interpretemos el código nos permitiría añadir los datos a la libreta de direcciones.

Para quien no tenga posibilidad de escanear el código anterior, esto es lo que muestra (no es vCard, es solo texto):

Thinkepi - Texto de QR

Como decía, el destino también podría ser una url. En ese caso, es fácil poder usar un mismo código durante largo tiempo convirtiendo lo que se obtiene al escanearlo en algo dinámico y continuamente actualizado (si es el caso). Imaginemos que imprimo tarjetas en papel con mis datos para cuando conozco a alguien, participo en un congreso, etc., y le añado el siguiente código QR:

Thinkepi destino url Javier Leiva Aguilera

El código anterior lleva en este momento (diciembre de 2011) a la página https://sites.google.com/a/catorze.com/javier-leiva-aguilera/.

En este caso las posibilidades a nivel de difusión se multiplican, ya que en la página web de destino puede haber documentos de todo tipo: texto, imágenes, videos, mapas, un formulario… y además hoy puede haber algo y mañana otra cosa distinta en función de lo que me interese.

En cambio el código QR puede seguir siendo el mismo y puedo usarlo allí donde quiera. En este ejemplo en que me he usado a mi mismo, eso significa que puedo ofrecer información actualizada sobre mi y sobre lo que hago a cualquiera y a través del tiempo. Imaginad que incorporo el código a todas mis publicaciones (electrónicas o en papel) y voy actualizando el espacio de destino: alguien que lea en 2015 un articulo que haya escrito en 2011 (por ejemplo, este texto), podrá si le interesa acceder a la información más nueva que yo haya puesto en ese momento y aunque el artículo sea ya antiguo.

Dicho todo lo anterior, hay dos aspectos a considerar:

  1. Más allá de que pueda editar la información de una url de destino, en realidad también puedo modificar el propio destino del código y seguir usando el mismo. Eso vale para la url pero también en el caso de que esté ofreciendo información directa.
  2. Casi todo lo anterior puedo hacerlo en principio sin códigos QR. Por ejemplo, en vez del segundo código podría poner en mis artículos una referencia a la web que he mencionado. Pero si pienso en un acceso a través de móvil, es mucho más fácil apuntar con la cámara al código que introducir la dirección a mano; por otro lado, eso me obligaría a mantener la misma url en el futuro si no quiero que el acceso se rompa.

Vamos a ver un ejemplo más cercano a las bibliotecas: un libro. A cualquiera de los que tenga en la estantería puedo pegarle un código QR de tal modo que un usuario pueda obtener en el momento información completa más allá de la que le ofrece el propio documento. Lo que voy a hacer, como en el caso anterior, es crear una pequeña página web en la que voy a añadir la información que me parezca oportuna (y que como ya he comentado voy a poder actualizar en el tiempo si es necesario). Veamos un código que hace eso mismo y que podríamos haber pegado en el lomo o en la cubierta de la novela Sé lo que estás pensando:

Thinkepi QR destino libro

El código anterior lleva en este momento (diciembre de 2011) a la página https://sites.google.com/a/catorze.com/se-lo-que-estas-pensando-novela/

Como puede verse, se trata de algunas páginas web con información sobre la novela, alguna reseña, entrevistas al autor y un par de videos. Si en un momento dado necesitamos añadir cualquier nuevo contenido (por ejemplo, si vamos a utilizar la novela en un club de lectura; o bien para relacionar la obra con una nueva novela que John Verdon publique en el futuro) simplemente modificaremos la página web anterior. El código no tenemos que tocarlo.

Más usos en la biblioteca:

Así pues, de lo que se trata cuando usamos códigos QR es de extender la información que ofrecemos a los usuarios y hacerlo de un modo simple. En el ejemplo anterior, sería difícil poder ofrecer lo mismo de un modo más práctico.

Veamos algunos otros ejemplos en los que el uso de estos códigos nos puede ayudar:

  • Abundando en el ejemplo de más arriba, se puede dar acceso a trailers de películas que tengamos en dvd. Del mismo modo se puede enlazar a opiniones de otros usuarios en nuestro catálogo o en el de otros, en sitios web de opiniones sobre productos, etc. Relacionado con todo esto, interesante lo que hacen en la Universidad Complutense de Madrid.
  • Acceso a guías de recursos desde la web o en cateleras en la biblioteca. Un ejemplo de la Half Hollow Hills Community Library.
  • Acceso a contenido dinámico creado en el blog de la biblioteca y que puede dar más información a la presente en carteles, folletos… algo así están haciendo en la Biblioteca Municipal de Lloret de Mar.
  • Pre-carga de un mensaje SMS para la biblioteca en el móvil del usuario
  • Podemos crear un juego para que los usuarios usen determinados recursos. Por ejemplo, podríamos dedicar cada mes a un tema concreto e intentar dar salida a fondo sobre ese tema jugando con códigos QR. En la Lafayette College Library han experimentado con eso.
  • Acceso a descarga directa de documentos de todo tipo. Por ejemplo, en la Ryerson University Library permiten la descarga del audio de una visita guiada a la biblioteca. Otro uso en el mismo sentido sería ofrecer el acceso a la versión electrónica de un documento en papel, como hacen en la Syracuse University Library (más ejemplos de usos de QR en la misma biblioteca).
  • En la entrada u otros lugares de la biblioteca, acceso a la versión móvil de la web.
  • Cerca del mostrador de préstamo, acceso a la normativa. Lógicamente este ejemplo se puede variar con otras normativas o documentación asociada a lugares y acciones concretas.

Otros usos:

  • Compras a distancia en el supermercado. En un reciente viaje a Santiago de Chile pude ver como en algunas estaciones de metro han instalado lineales virtuales de supermercado donde cualquiera puede encargar la compra. Cada foto de producto lleva un código que permite llenar la cesta y hacer el encargo. Al poco rato está la compra en casa.
  • En otro viaje de hace unos meses estuve en un pueblo francés llamado La Tranche Sur Mer. El pueblo tiene una pequeña ruta turística por los lugares más importantes (la iglesia, el ayuntamiento, algunas casas históricas…) y delante de cada uno de ellos hay un panel con información escrita y otro con un código QR. Quien no escanea el código lee la información como se ha hecho siempre, pero quien sí lo hace puede acceder a más documentos sobre el lugar en cuestión.
  • Aeropuertos: cada vez más viajeros llevan la tarjeta de embarque en forma de código QR almacenado en el móvil. Llegas a la puerta de embarque, encaras la pantalla del teléfono al lector y ya puedes entrar al avión. Sin papeles.
  • Trazabilidad. Por ejemplo, con un QR en una lechuga un consumidor puede saber desde el supermercado quién es el agricultor.
  • Establecimientos comerciales: más allá del escaparate, una tienda de cualquier tipo puede aprovechar los QR para vender incluso cuando la tienda esté cerrada. Videos donde se muestran productos en venta siendo usados, información sobre ofertas, etc. El límite es la imaginación… y por cierto este apartado también sirve para las bibliotecas.
  • Parecido a lo anterior: cada vez se ven más QR en anuncios en prensa, revistas… comprando poco espacio se puede dar muchísima información a los posibles clientes.
  • Arte: los códigos QR pueden ser bellos. Un ejemplo en QR Street Art.
  • Creación de cuestionarios cuyas respuestas están escondidas en códigos QR. Se puede hacer desde Classtools.net

Son solos algunos ejemplos. Tanto en el ámbito bibliotecarios como en el general puede haber muchísimos más.

Herramientas para crear códigos QR:

Hay muchísimas herramientas que permiten la creación de códigos QR de forma gratuita. Voy a listar solo unas pocas:

  • Bit.ly: este acortador de enlaces ofrece el código QR de cada enlace que usemos en la plataforma. Además obtenemos estadísticas de uso
  • Goo.gl: es el acortador de enlaces de Google y funciona de forma parecida a Bit.ly
  • QR Code Generator de ZXing Project
  • Kaywa
  • Trakqr. Ofrece estadísticas de uso

Más información: